Friday, May 29, 2009

La teoría del voto vergonzante

Buscando acercarnos con precisión al análisis político, nos preguntamos acerca de una nueva posibilidad electoral. La sentimos en la calle. ¿Hay un voto vergonzante por el kirchnerismo? Algo se respira en Capital Federal y los municipios mas civilizaditos del GBA. A una persona de clase media,o media-alta, le resulta imposible decir que vota a Kirchner. Al hablar de política, y si no se va a plegar a las diatribas más irracionales del gorilismo antirepublicano, ese pecador potencial debe salir a aclarar que "obvio, que no va a votar al oficialismo, pero...". No quiere que lo confundan con un NBI que cobra un plan.

¿Cuántos puntos representa ese votante que no reconoce en público que vota a Kirchner?
En Capital, un poco de este voto vergonzante tal vez diga que vota a Pino. Si el banKero supera los pronósticos, ¿dirán que fue el fraude organizado? En provincia, ¿cuántos encuestados que dicen que votan a De Narváez, por una cuestión de estatus, no terminarán poniendo la boleta de siempre a la hora de los bifes? Mi nariz me dice que ahí hay algunas décimas de punto escondidas. Poco pero ¿significativo? en el ajustado escenario actual.

Tuesday, May 19, 2009

Cuestionario para Laura Alonso

Laura Alonso, la nueva candidata del PRO, hasta hace pocos días era directora de Poder Ciudadano. Recuerdo cuanto me gustaba esa ONG hasta hace no mucho tiempo. Hasta que descubrí que no era otra cosa que una organización política camouflada, que "vigilaba" (bah... criticaba, deslegitimaba) a unos políticos más que a otros, que tenía por único fin la repercusión mediática, y que era un trampolín para la política apartidaria de sus miembros.

Laura Alonso (no me caía particularmente bien ella, mucho no la conocí, pero sí lo que ella representaba, y eso es precisamente lo que el PRO le "robó" a la ahora deteriorada ONG) se especializaba en financiamiento de partidos y campañas electorales. Le pregunto, entonces:

1. ¿Qué opina acerca de la campaña electoral lanzada antes de tiempo de Francisco De Narváez?

2. Tras haber escrito sobre la necesidad de las internas partidarias, ¿como se siente haber sido designada a dedo, y por un partido que se empecina en no ser un partido?

3. Dada su especialización en financiamiento de partidos, área cuyo fin es garantizar igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos que quieran participar en política, ¿cómo se siente trabajar en un "partido" comandado por dos plutócratas, que financian la política de sus propias arcas?

4. ¿Qué opina de los spots de campaña en los que el jefe de gobierno en ejercicio, Macri, aparece pidiendo el voto por De Narváez?

Laura, aguardo sus respuestas. Espero que pueda contestármelas sin recurrir a comparaciones con el kirchnerismo.

Sunday, May 3, 2009

De Narváez y la efedrina

La campaña negativa es antirepublicana. El republicanismo exige, para los representantes, la posesión de determinadas virtudes, entre las que naturalmente no se cuentan el tráfico de drogas, con el que se quiere manchar al candidato De Narváez. Aprovechando, obviamente, su condición de colombiano de nacimiento, y el desgraciado prejuicio que existe sobre los colombianos. A propósito: la familia De Narváez, según me informaron los medios, hizo el dinero décadas atrás. De Narváez es rico de nacimiento y el narcotráfico es el negocio con el cual se hacen supermillonarios los po0bres de nacimiento. Salvo que nos quieran convencer que la familia De Narváez practica el narcotráfico desde hace generaciones, no parece razonable que el heredero Francisco De Narváez incursione en tamañas delincuencias.

Sobre los políticos anticorrupción: republicana es la vigilancia de su propia virtud. No es el republicanismo un garrote para caerle a otros políticos. para eso está la justicia. Y por eso mismo, debe estar lo más lejos posible de toda interferencia de intereses (electorales, en este caso). Los denuncieros anticorrupción merecen toda nuestra desconfianza.

Al juez: una verguenza. Aunque la causa sea preexistente, involucrar al candidato en plena campaña es bochornoso. Si tiene que citarlo, que sea después de las elecciones. No se pueden ignorar los efectos que ello tendría. A Página 12, le cabe el mismo reproche. Pasaron tres años de la supuesta llamada, reflotarlo en campaña electoral no es ético. El periodismo de investigación debe vigilar a funcionarios y cargos electos, no a candidatos en campaña.