Sunday, May 3, 2009

De Narváez y la efedrina

La campaña negativa es antirepublicana. El republicanismo exige, para los representantes, la posesión de determinadas virtudes, entre las que naturalmente no se cuentan el tráfico de drogas, con el que se quiere manchar al candidato De Narváez. Aprovechando, obviamente, su condición de colombiano de nacimiento, y el desgraciado prejuicio que existe sobre los colombianos. A propósito: la familia De Narváez, según me informaron los medios, hizo el dinero décadas atrás. De Narváez es rico de nacimiento y el narcotráfico es el negocio con el cual se hacen supermillonarios los po0bres de nacimiento. Salvo que nos quieran convencer que la familia De Narváez practica el narcotráfico desde hace generaciones, no parece razonable que el heredero Francisco De Narváez incursione en tamañas delincuencias.

Sobre los políticos anticorrupción: republicana es la vigilancia de su propia virtud. No es el republicanismo un garrote para caerle a otros políticos. para eso está la justicia. Y por eso mismo, debe estar lo más lejos posible de toda interferencia de intereses (electorales, en este caso). Los denuncieros anticorrupción merecen toda nuestra desconfianza.

Al juez: una verguenza. Aunque la causa sea preexistente, involucrar al candidato en plena campaña es bochornoso. Si tiene que citarlo, que sea después de las elecciones. No se pueden ignorar los efectos que ello tendría. A Página 12, le cabe el mismo reproche. Pasaron tres años de la supuesta llamada, reflotarlo en campaña electoral no es ético. El periodismo de investigación debe vigilar a funcionarios y cargos electos, no a candidatos en campaña.


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